miércoles, 2 de enero de 2013

El oro corroe la Amazonía

La selva amazónica es el bosque tropical más extenso del mundo. Su extensión llega a los seis millones de km2 repartidos entre nueve países (Brasil, Perú, Colombia, Bolivia, Ecuador, Guyana, Venezuela, Surinam y la Guayana Francesa). Destaca por ser una de las regiones con mayor biodiversidad del mundo y también por poseer un gran potencial en recursos minerales.

MINERÍA EN LA AMAZONÍA
Se considera que la Amazonía posee un gran potencial en recursos minerales, como el cobre, el estaño, el níquel, la bauxita, el manganeso, el mineral de hierro y el oro. Como resultado, los gobiernos están proporcionando incentivos fiscales para proyectos a gran escala con el objetivo de estimular el desarrollo. A medida que las tecnologías de extracción mejoren, es probable que la escala de la minería en la Amazonía se incremente.

¿POR QUÉ EL ORO?
En todo el mundo el oro es muy deseado como bien de consumo. La joyería ha sido y continúa siendo la primera fuente de demanda de oro. Otros usos del oro son los tecnológicos como la electrónica, telecomunicaciones, microchips o telefonía móvil junto a usos como el dental (en declive), medicina (en alza) y nanotecnología. Entre los años 2006 a 2010 la demanda de oro fue de más de 453 toneladas al año. Las condiciones económicas adversas juegan siempre un papel en la demanda de oro. En este momento, el oro es un valor “refugio”, los inversores y los bancos centrales lo acumulan y su cotización aumenta a máximos históricos desde hace años.

LA MINERÍA A CIELO ABIERTO Y LA EXPLOTACIÓN DEL ORO
La minería  a cielo abierto es la actividad industrial de extracción del oro. Consiste en la remoción de grandes cantidades de suelo y subsuelo que son procesados en busca del metal. Para obtener un par de gramos, es necesario mover, romper y tamizar enormes cantidades de rocas. Por cada tonelada de oro se necesita remover alrededor de tres millones de toneladas de tierra.

IMPACTOS DE LA MINERÍA DEL ORO
La sucia industria del oro está muy lejos de la idea “romántica” del buscador de oro metido en el río con el colador en la mano. La extracción del oro es una bomba de tiempo: la roca tratada con cianuro forma ácidos al contacto con el aire, que penetran el subsuelo durante largos periodos de tiempo provocando la contaminación de las aguas subterráneas con graves consecuencias para la salud. Gases tóxicos son inhalados por seres humanos y animales, sustancias contaminantes se depositan en los lagos, ríos y mares que resultan contaminados afectando finalmente la cadena alimentaria. Una vez concluida la extracción minera, deja tras de sí paisajes lunares. La minería moderna de este metal viola además los derechos humanos y provoca serios problemas sociales. Los medios de subsistencia de muchas personas son destruidos.
LA DEFORESTACIÓN: En la provincia mineral de Carajás en Brasil, se encuentra la mayor reserva de cobre del mundo además de mineral de hierro, manganeso y oro. La madera de los bosques adyacentes es talada para obtener carbón vegetal para abastecer a las plantas de fabricación, lo que resulta una deforestación anual de 6100 km2.
LA CONTAMINACIÓN: Un contaminante conocido utilizado en la extracción del oro es el mercurio. En los alrededores de los lugares donde se lleva a cargo la extracción este elemento puede encontrarse en altas concentraciones en peces, afectando a las poblaciones locales. Asimismo, el mercurio termina en la atmósfera, de donde regresa a los bosques.
LA INVASIÓN EN TIERRAS INDÍGENAS: Cuando la minería se lleva a cabo en áreas pobladas por personas indígenas, pueden ocurrir conflictos. Se han reportado medio millón de buscadores de oro trabajando en toda la cuenca amazónica en operaciones pequeñas. En el estado brasilero de Roraima, han estallado conflictos entre los indígenas Yanomamo y los buscadores de oro. Las grandes empresas tampoco consultan con ellos acerca de las minas planificadas. Tampoco respetan sus lugares sagrados. No es raro que se llegue a “acuerdos” con la población afectada mediante amenazas, intimidación, falsas promesas y mentiras. O que cuando llegan estas empresas, los habitantes locales sean expulsados de sus tierras, a menudo brutalmente.

RESPONSABLES DE LA MINERÍA DE ORO
Existe una gran actividad minera irregular a pequeña escala por parte de los llamados “garimpeiros”, cuyos efectos son evidentes, pero la minería de oro a gran escala está dominada por un puñado de empresas transnacionales, principalmente de Sudáfrica, Canadá, EEUU, el Reino Unido y Australia. Muchos Estados se han abierto a estas empresas. Esto ha sucedido a menudo bajo la influencia del Banco Mundial y del FMI, que han presionado para que hasta 70 países modifiquen sus leyes mineras para atraer a las empresas. Las modificaciones consisten, por ejemplo, en una reducción drástica de los impuestos y regalías para las transnacionales, y en la anulación de normativas ambientales a favor de éstas.

¿TRAE EL ORO GANANCIAS Y TRABAJO A LOS PAÍSES POBRES?
Las minas son muy rentables pero para los habitantes locales y los propios países productores rara vez queda algo. Las empresas mineras suponen sólo mejoras superficiales de empleo y exportaciones. Las condiciones laborales son malas. Las minas son lugares peligrosos, la seguridad precaria y la mayoría de los trabajos son muy duros. Muy a menudo no existe ningún tipo de seguridad social ni indemnizaciones. Muchos gobiernos no realizan ningún esfuerzo para minimizar los riesgos para la salud y la integridad de los trabajadores que reciben sueldos ínfimos. La subcontratación es utilizada por las grandes empresas mineras para ahorrar costos en los despidos de los trabajadores, estabilidad laboral y seguridad social. Y a menudo se reporta la utilización de mano de obra infantil.

ALGUNOS DE LOS PAÍSES AFECTADOS
BOLIVIA: Bolpebra es una pequeña aldea en el noreste (departamento de Pando). Recientemente, la minería informal de oro en pequeña escala se ha expandido y la población relata la “invasión” de peruanos en el territorio, que junto a inmigrantes brasileños y mineros bolivianos, forman campamentos internacionales de 35 mil a 40 mil mineros. La región presenta un número considerable de casos de malaria y dengue.
BRASIL: Tapajós es la región de minería de oro más importante. Cerca de 20 mil mineros trabajan en la región, produciendo de 20 a 30 Kg de oro por día. Tanto la producción en grande como en pequeña escala fueron afectadas por una decisión del gobierno federal en 2005 que limitó el uso de la tierra en los alrededores de la carretera BR163. Parte del territorio fue declarado área protegida para la conservación de la naturaleza. A pesar de esto, la minería en pequeña escala continúa, pero de forma ilegal.
PERÚ: El área más importante de minería informal de oro en pequeña escala se encuentra en la provincia de Madre de Dios. En la última década, la invasión de migrantes mineros y trabajadores pobres de los Andes ha vuelto la situación crítica e insostenible. La situación se agravó con la construcción de la carretera Interoceánica. El fácil acceso ha generado una nueva carrera de oro de magnitud que va más allá de la capacidad de control de las autoridades locales del Estado.

Si las empresas pagaran por los daños que causan, la producción de oro ya no valdría la pena para muchas de ellas. Los proyectos mineros amenazan el funcionamiento de otras estructuras económicas como la agricultura y destruyen alternativas para el futuro.


viernes, 14 de diciembre de 2012

Delta del Níger: un delta de petróleo y sangre

El Delta del río Níger se extiende a lo largo de 75.000 kilómetros cuadrados en la zona sur de Nigeria. Es una región densamente poblada. Allí viven unos 31 millones de personas perteneciendo a más de 40 grupos étnicos. La riqueza en recursos naturales es la mayor del país: la selva configura un paisaje de tierras agrícolas, bosques y acuíferos, con gran valor en biodiversidad. Una biodiversidad amenazada desde la década de los sesenta, cuando comenzó la explotación petrolera.

NIGERIA
En Nigeria hay 140 millones de habitantes y 250 etnias, es el país más poblado de África. Más del 70% de sus habitantes viven bajo el umbral de la pobreza, a pesar de ser el primer país productor del continente y el sexto del mundo, con más de dos millones de barriles diarios. Según el Banco Mundial, la riqueza del petróleo está en manos  de un 1% de la población. La región del Delta del Níger produce un 75% del petróleo nigeriano, y provee el 50% de los ingresos estatales, pero sólo recibe en contrapartida un 13%, que no puede llegar a su destino debido a la brutal corrupción política del país.

ORÍGENES DEL CONFLICTO
Todo empezó con la guerra de Biafra (1967-1970), que se inició cuando la región del sur se autoproclamó república independiente, tras una grave matanza de la etnia dominante del norte, los hausas, contra 20.000 igbos, una de las etnias del sur. Además, y no por casualidad, por aquel entonces la producción petrolera del sur empezaba a ser importante. Tras tres años de destrucción y terribles hambrunas, la guerra se saldó con la victoria del gobierno central. Desde entonces, la producción, con un 50% en manos de Shell, se ha incrementado enormemente, sin tener en cuenta el respeto a los habitantes ni al medio ambiente. Las instalaciones de Shell ocupan más de 31.000 kilómetros cuadrados.
En un principio, la lucha era pacífica. Destaca el movimiento de los ogonis, que han sufrido genocidio, expolio y destrucción ecológica, cuyas reivindicaciones y movilizaciones contra Shell, en los años noventa, sensibilizaron al mundo tras la ejecución de su líder, el poeta Ken Saro-Wiwa y otros ocho activistas. Más tarde, en 1998, una de las etnias mayoritarias del delta, los ijaws, de unos diez millones de personas, en la declaración de Kaiama, manifestaban su voluntad de luchar por sus derechos y su tierra. La mayoría de los jóvenes ijaws sobrevive difícilmente de la pesca, cada vez más diezmada por la contaminación. Las condiciones de vida son infrahumanas. Normalmente, en las poblaciones del delta no hay electricidad, ni escuelas, ni agua potable, ni hospitales, ni servicios sociales. La lucha armada ha supuesto una válvula de escape y un ideal para ellos. Desde entonces, los enfrentamientos armados entre los guerreros ijaws y el ejército han ido aumentando, hasta que en el 2006 nace el Movimiento para la Emancipación del Delta del Níger (MEND), que ha conseguido ser una seria amenaza para las compañías petroleras y el gobierno.
Lo que ellos denominan guerra de sangre y petróleo, basada en sabotajes, secuestros o ataques directos a la policía y al ejército, consiguió reducir en el 2009 la extracción petrolera en un 30%, lo que fue un argumento de peso para forzar al gobierno federal a negociar. No obstante, han surgido dudas sobre la transparencia y viabilidad de un proceso de paz muy complejo. La corrupción política, las mafias y el contrabando de petróleo robado y armas han motivado la aparición de grupos armados mafiosos nacidos al amparo de empresas con intereses en la región.

FRUTOS DE LA JUSTICIA INTERNACIONAL
El caso, presentado por cuatro campesinos y pescadores nigerianos, ha llevado a Shell a la justicia en Holanda. Es el primero de una firma con sede central en Europa que responden por contaminación en otro país. Los demandantes aseguran que los vertidos de crudo (entre 2004 y 2007), destruyeron sus comunidades y piden una compensación y la limpieza de sus tierras. De conseguirlo, pueden sentar un precedente que facilitaría la petición de indemnizaciones a otras petroleras si contaminan fuera de su territorio.
Hasta la fecha, el delito derivado de este tipo de vertidos no había salido de las cortes nigerianas, pero ya ha sido aceptado por un juzgado de La Haya.
La rama holandesa de Amigos de la Tierra ha ayudado a los cuatro afectados por el daño causado durante medio siglo de búsqueda y obtención de petróleo sin auténtico control.
Por otra parte, Amnistía Internacional ha informado de que la información de Shell es enormemente inexacta. Según la evaluación llevada a cabo por la empresa estadounidense Accufacts Incs, la cantidad de petróleo vertida cada día en la zona de Bodo, durante 72 días, fue de entre 1.440 y 4.320 barriles.

Los países africanos, están gravemente afectados desde hace muchos años no sólo por los efectos del calentamiento global, sino también por la devastación humana y ecológica provocada por la extracción de sus recursos naturales. Según las palabras del arzobispo Desmond Tutu: “Sólo tenemos un mundo. Si los poderosos creen que se escaparán del desastre protegiéndose con porras, se equivocan. O nadamos ahora, o nos hundimos juntos”.