Tú me diste la vida
tu más sincero e incondicional amor
sin esperar nada a cambio
solo confiando que sería una buena persona
cuando fuese mayor.
Ahora me sigues cuidando como antaño
con cariño y devoción.
Eres mi confidente y amiga
nunca hay reproches ante mis errores
solo escuchas, me aconsejas
y entiendes mis temores.
Qué haría yo sin ti,
que tanto me ayudas a luchar
en esta traicionera vida.
Qué haría yo sin ti,
cuando, cobarde, no me atrevo
a vencer mis miedos.
Sólo te puedo decir lo más simple,
y sale desde muy adentro
y es: ¡que te quiero!
No hay comentarios:
Publicar un comentario