miércoles, 7 de noviembre de 2012

El fracking: ¿oportunidad ó amenaza?

El fracking o fractura hidráulica es una técnica para extraer gas natural o petróleo de yacimientos no convencionales. Consiste en la extracción de gas natural mediante la fracturación de la roca madre (pizarras y esquistos) inyectando agua con arena y una serie de aditivos químicos a gran presión. Esto hace que la roca se fracture y el gas se libera y asciende a la superficie a través del pozo. Parte de la mezcla inyectada vuelve a la superficie.

PROBLEMAS QUE CAUSA EL FRACKING
  • Contaminación de las aguas superficiales y subterráneas.
  • Contaminación del aire.
  • Afecciones a la salud humana.
  • Alteraciones del paisaje y el terreno.
  • Contaminación de suelos al cerrar los pozos.
  • Riesgo sísmico.

EL AGUA
El proceso de fractura hidráulica consume enormes cantidades de agua. Se ha calculado que se requiere entre 9.000 y 29.000 metros cúbicos de agua para las operaciones en un solo pozo. Esto podría causar problemas con la sostenibilidad de los recursos hídricos. Además, se sabe muy poco de los peligros ambientales asociados a los productos químicos que se añaden (un 2%). Hay al menos 260 sustancias químicas presentes en alrededor de 197 productos y algunos de ellos son tóxicos, cancerígenos o mutagénicos, que pueden contaminar el agua debido a fallos en la integridad del pozo y a la migración de contaminantes del subsuelo. Entre un 15% y un 80% del fluido que se inyecta para la fractura vuelve a la superficie como agua de retorno y el resto se queda bajo tierra conteniendo sustancias como metales pesados, hidrocarburos y elementos radiactivos. Tampoco se debe descartar una posible contaminación de los acuíferos subterráneos y de las aguas superficiales que alimentan los suministros públicos de agua potable.

CONTAMINACIÓN ATMOSFÉRICA
Se ha registrado benceno, un potente cancerígeno, en el vapor que sale de los pozos. Las fugas en los pozos de gas y en las tuberías pueden contribuir a la contaminación del aire y a aumentar las emisiones de gases de efecto invernadero. Es crucial conocer y cuantificar las fugas de metano a la atmósfera, ya que éste tiene una capacidad como gas de efecto invernadero 25 veces superior al dióxido de carbono. A este hecho hay que unir la contaminación atmosférica que provocan el gran número de vehículos que se necesitan para las operaciones (cada plataforma de pozos requiere miles de viajes en camión) y las propias plantas también provocan una contaminación significativa teniendo en cuenta los gases ácidos, hidrocarburos y partículas finas.

CONTAMINACIÓN ACÚSTICA E IMPÁCTOS PAISAJÍSTICOS
Las operaciones de perforación pueden causar una severa degradación del paisaje (intensa ocupación del territorio) y contaminación acústica derivada de las operaciones diarias (paso de camiones y transportes). Estas pueden afectar a las poblaciones cercanas y a la fauna local a través de la degradación del hábitat.

MOVIMIENTOS SÍSMICOS
En aquellas zonas donde el desarrollo del fracking está más avanzado, se ha constatado un aumento de la sismicidad. Hay que tener en cuenta que durante las operaciones de fracking se presuriza el subsuelo en más de cien ocasiones. Este sobreesfuerzo al que se le somete puede ser suficiente como para provocar desplazamientos de fallas subterráneas.

ZONAS DE EXPLOTACIONES DE FRACKING
Las primeras alertas nos llegan desde EEUU donde, según datos de la Agencia de Energía, la producción del gas pizarra ha pasado de suponer el 1,4% del suministro total de gas en 1990 al 14,3% en 2009, pudiendo alcanzar un 24% para 2035. En la actualidad hay 500.000 pozos perforados, y un ritmo previsto de más de 30.000 pozos nuevos al año.
Después del ensayo estadounidense, el fracking ha llegado a Europa y a muchas partes del resto del mundo donde, igual que en EEUU, se van desarrollando conflictos socio-ecológicos enfrentando a los poderes económicos y políticos dominantes a plataformas vecinales, sociales y ecologistas denunciando los riesgos inherentes a la explotación del gas no convencional.
A nivel de la Unión Europea su complejidad legislativa se acusa. En cada país hay una legislación diferente, pese a la oposición del Parlamento europeo que indicaba en julio del 2011 que “los riesgos y cargas medioambientales de este procedimiento no son compensadas por su correspondiente beneficio potencial”. Recomienda la regulación de esta técnica y que se hagan públicos los componentes que se emplean en los pozos de perforación.
En el resto del mundo, por ejemplo Sudáfrica, Canadá o Australia, las movilizaciones ciudadanas han logrado moratorias. Sin embargo China firmó un acuerdo en 2009 con EEUU y han empezado a hacer perforaciones con la promesa de que sus reservas sean las más importantes del mundo.
En España, la exploración para valorar la viabilidad de algunos proyectos está prosperando, principalmente en el norte: Castilla y León, La Rioja, País Vasco y Cantabria. Euskadi cuenta con el proyecto más avanzado para sondear las posibilidades bajo su superficie, estiman que podrían cubrir el consumo actual de gas de nuestro país durante cinco años. El ingeniero norteamericano Anthony Ingraffea, uno de los mayores expertos mundiales en fracturación hidráulica y que lleva tres décadas estudiando sus consecuencias geológicas y su contribución al cambio climático, ha advertido que en nuestro país es una técnica “inviable” y “descabellada”. Las bondades con las que la industria presenta esta práctica, como fuente de empleo, elemento de transición hacia una futuro renovable, y vía para frenar el cambio climático, son desmontadas por el profesor Ingraffea, ya que sus investigaciones han demostrado que la emisión de metano (un gas tres veces más potente que el CO2) son muy perjudiciales para contribuir al efecto invernadero. El investigador considera que sería absolutamente “ilógico y contradictorio” que un país como España, que en los últimos años ha invertido tanto en energías renovables y en reducir su contribución al cambio climático, considere esta posibilidad.

DÍA GLOBAL CONTRA EL FRACKING
El 22 de septiembre es el día mundial contra el fracking. Las cinco grandes ONGs ecologistas de España –Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/BirdLife y WWF España- están en contra de esta técnica extractiva.
La demanda mundial actual de combustibles fósiles y el cercano agotamiento de los yacimientos convencionales, ha empujado a la industria del hidrocarburo a explotar nuevos recursos. La técnica de fracturación hidráulica conlleva graves riesgos medioambientales y de salud pública. Es necesario asumir que el actual modelo es insostenible. Ante todo esto, ¿están justificados los riesgos que se van a asumir? La estrategia energética mundial tendría que dirigirse a un sistema basado en la reducción del consumo, las energías renovables y cada vez menos dependencia de los combustibles fósiles.


martes, 16 de octubre de 2012

Cercados por la basura espacial

La basura o chatarra espacial, es cualquier objeto artificial sin utilidad que orbite la Tierra, comprendiendo desde grandes restos de cohetes, satélites inactivos y fragmentos resultantes de explosiones en el espacio, hasta pequeñas partículas de metal, polvo y pintura, todos ellos creados por el hombre. A su vez, pueden crear más basura. A este proceso se le conoce como Síndrome de Kessler.


DATOS ALARMANTES
La cantidad de basura espacial ha superado el límite crítico, transformándose en una avalancha de fragmentos que colisionan constantemente entre sí, multiplicándose rápidamente.
Actualmente, se calcula que hay en órbita unos 16.000 escombros rastreados desde la Tierra con tamaños superiores a 10 centímetros y, por lo menos, medio millón de piezas cuyo tamaño varía entre uno y diez centímetros. La cantidad de partículas de menor tamaño puede ser de varios millones.
Todas estas estructuras, fragmentos y partículas, viajan a velocidades superiores a los 26.000 o 28.000 kilómetros por hora, por lo que su potencial destructivo es altísimo.

PROBLEMAS
La basura espacial es una amenaza en las operaciones y la seguridad de los satélites que utilizamos en nuestra vida cotidiana, y sobre todo en los viajes de seres humanos al espacio. La comunidad espacial está buscando soluciones a este problema. La Agencia Espacial Europea (ESA) y las demás agencias espaciales del mundo están desarrollando una serie de herramientas con el objetivo de proteger nuestros satélites y naves. Para evitar una colisión, por ejemplo, es necesario conocer y monitorizar la posición de todos esos fragmentos con la ayuda de radares y telescopios.
Desde 1991, se han registrado al menos tres colisiones en la órbita terrestre. Estas colisiones se irán multiplicando y, a la vez, aumentarán los objetos peligrosos en órbita. La progresión matemática calculada por los expertos cifra en más de 18 choques al año producidos por la chatarra para dentro de dos siglos.
La primera maniobra reconocida de evitación de una colisión de la lanzadera espacial fue durante septiembre de 1991. Hubo que realizar un encendido del sistema de control durante siete segundos, para evitar un posible encuentro con restos del satélite “Kosmos-955”.
En febrero de 2009, dando la razón a las predicciones de los expertos, colisionaron en el espacio un antiguo satélite militar ruso denominado “Kosmos-2251” y un satélite de comunicaciones estadounidense activo, clasificado como “Iridium-33”. La colisión de ambos produjo unos 2000 fragmentos (verdaderos proyectiles en órbita).
La más reciente tuvo lugar en marzo de 2009, cuando los restos del objeto “25090 PAM-D” estuvo en ruta de colisión con la Estación Espacial Internacional. Como medida de precaución los astronautas se refugiaron en la cápsula rusa Soyuz.

COMPOSICIÓN DE LA BASURA ESPACIAL
Según el Dr. Walter Flury, experto de la Agencia Espacial Europea, estos son los objetos que orbitan la Tierra:
  • Naves operativas: 7%
  • Naves obsoletas: 22%
  • Restos de cohetes: 17%
  • Objetos relacionados con las misiones: 13%
  • Otros fragmentos: 41%
MEDIDAS PREVENTIVAS
La Agencia Espacial Europea (ESA) y el centro de investigación francés ONERA acaban de firmar un contrato que permitirá a la organización francesa y a cinco socios industriales de España, Francia y Suiza colaborar en el diseño de un nuevo radar de vigilancia y en el desarrollo de un prototipo funcional. La ESA destinará cuatro millones de euros al proyecto.
El complejo contará con un radar tipo biestático, telescopios ópticos y centros de procesamiento de datos que permitirán monitorizar la basura espacial.
En 2010 la ESA concertó un acuerdo con la compañía española Indra Espacio S.A. para construir en Europa un radar tipo monoestático para mejorar la seguridad de las misiones espaciales.

PROYECTOS PARA LA ELIMINACIÓN DE LA BASURA ESPACIAL
1. Noviembre 2010. Energia, la agencia espacial de Rusia, anunció planes para construir una pequeña nave que se encargará de destruir la basura espacial que orbita alrededor de la Tierra. Más específicamente, va a hacer que 600 satélites no funcionales modifiquen su órbita y caigan sobre la Tierra, donde terminarán en los océanos o se quemarán por completo al ingresar en el planeta. El proyecto costará dos mil millones de dólares y estaría listo para el año 2020. Funcionará con un núcleo de energía nuclear.

2. Marzo 2011. La NASA ha creado un láser para destruir la basura espacial. Consistirá en disparar un haz de fotones de 5KW con un láser de baja intensidad para mover los objetos, disminuyendo así su velocidad y desviándolos de su órbita para hacer que caigan contra la atmósfera terrestre y se quemen por el rozamiento causado al entrar en ella. Se trataría de una solución a corto plazo y puede que no sea capaz de mover los objetos más pesados.

3. Julio 2011. Científicos europeos financiados por la UE en la que participa un grupo de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona, trabajan en un proyecto que pretende crear un poderoso láser que permita desplazar de órbita la chatarra espacial y desintegrarla.

4. Recientemente, científicos suizos lanzaron el programa “CleanSpace One” encaminado a retirar la basura espacial desde la órbita terrestre, cuyo presupuesto asciende a once millones de dólares, para desarrollar una serie de satélites limpiadores, pequeños aparatos capaces de detectar los objetos peligrosos en la órbita y destruirlos. También la UPM (Universidad Politécnica de Madrid), en colaboración con la compañía española Tecnalia, dirigen un proyecto llamado “Bare Electrodynamic Tether”  (BETs),  que estudiará cómo desviar satélites en baja órbita a un costo aceptable. El proyecto sería financiado por el Séptimo Programa Marco de la Unión Europea.
Los científicos estiman que la cantidad de basura espacial mantendrá una evolución más o menos estable hasta el año 2055, pero a partir de entonces, el número de objetos peligrosos flotando se disparará de forma exponencial y salir hacia el espacio será una misión prácticamente imposible. No enfrentar el problema a la brevedad, significa poner en riesgo la mayoría de los satélites en órbitas bajas, las misiones robóticas y tripuladas al espacio, quedando prisioneros en una celda de escombros fruto de nuestra irresponsabilidad.